cineLiberarte: I'm Not There (2007) Dir.Todd Haynes

Retrato del legendario músico Bob Dylan. Seis intérpretes encarnan diferentes momentos de la vida personal y profesional del cantante norteamericano que revolucionó la música popular en los años 60 y 70. Desde entonces, su influencia sobre músicos, escritores, poetas y sobre la cultura en general ha sido permanente. El filme consta de varias historias cuyos protagonistas son de lo más heterogéneo: Woody (Marcus Carl Franklin) es un niño negro de once años que siempre está huyendo. Robbie (Heath Ledger), un artista mujeriego que vive en la carretera. Jude (Cate Blanchett), un joven andrógino, es estrella del rock. John (Christian Bale), un ídolo folk que se convierte en evangelista. Y Billy (Richard Gere) es un famoso fugitivo. 






No habrá en el mundo ni un centenar de personas que no conozcan a Bob Dylan. Vale. Y al mismo tiempo, seguro que no llega a la docena los que lo conocen. Un tipo diverso, huidizo, cambiante, difícil de atrapar con otra cosa que no sea el oído o el sentimiento. En esta película, «I´m not there», Todd Haynes (al que tal vez recuerden de aquella espléndida y genuina imitación del melodrama a lo Sirk titulada «Lejos del cielo») intenta la difícil empresa de enjaular a Dylan en una imagen, una definición o una biografía sin ni siquiera mencionarlo, sin que aparezca nada más que un refilón de su cara y de un par de canciones cantadas por él. El resultado es una película o un lienzo tan extraño como genial, tan abstracto como concreto, tan disperso como elocuente, tan entretenido como a veces incomprensible o soporífero. Dice el título: «Yo no estoy ahí», pero el título miente, ya lo creo que miente.
Para hacerse una idea de hasta qué punto hay que abrirle la puerta de la imaginación al experimento de Haynes, diremos que uno de los que interpreta a Bob Dylan, a algún aspecto de su vida o de su arte, es la actriz Cate Blanchett, y otro, un niño negro que dice llamarse Woody Guthrie y vagabundea por los trenes como Huckleberry Fynn. Media docena de personajes y de peripecias vitales se cruzan sin semáforos en el intento de que todo ello exhale el alma de Dylan.
Christian Bale interpreta a Jack Rollins, cantautor, prototipo de la conciencia americana, reconvertido en los ochenta en pastor y cantor de salmos. Preciosa historia la que se nos cuenta de una estrella del cine, que interpreta Heath Ledger, y de su caída en picado en el dinero, en el éxito, en la infelicidad y en la ruptura con su familia. La psicodelia. El blues. Nixon. Vietnam. El poder negro. Cristo. La poesía (uno de los personajes se llama Rimbaud y lo interpreta con cara de loco Ben Whishaw). Y finalmente el país, los tiempos que están cambiando, el olor a la nostalgia del western en un tramo que interpreta Richard Gere unido genética y geográficamente a ese Huck Fynn...
Tod Haynes hace, pues, más que una película: compone un lienzo, con el que se podrá o no estar de acuerdo, pero que es sin duda un retrato de un tipo que ni aparece por allí, que es el todo pero ninguna de las partes. Podría haberlo hecho de otro modo, con otros materiales más reconocibles o próximos, con otra música y otra letra, pero dudo de que lo que hubiera conseguido se asemejara más a Bob Dylan, o que adquiriera la misma intensidad que consigue así. Un Dylan abstracto pero hecho a brochazos de realismo.
Además de Todd Haynes, se presentaba a la competición como director Lee Kang-sheng, hasta ahora actor fetiche de Tsai Ming-liang (aunque suene a broma, es uno de los directores de prestigio del cine chino o taiwanés), con una película titulada «Help me Eros», y que era un calco de las que suele hacer el propio Ming-liang: la protagoniza igualmente Lee Kang y ocurre lo de siempre, fuma que te fuma, algunas veces en calzoncillos y otras sin él, mientras sufre unos brutales ataques de depresión por algo que generalmente ni sabes ni te importa. Todo ello, encuadrado con enorme voluntad estética y en planos que duran más que los pitillos que devora. Hay alguna escena como de sexo en la que lo único verdadero que ocurre es el cigarro que se fuman después. Pues así llevamos ya varias trilogías de Tsai Ming-liang, al que se le une ahora como creador Lee Kang-sheng. Estamos de suerte.
Y la guinda era una película italiana, «Il dolce e l´amaro», de Andrea Porporati, en la que se cuenta en plan sobremesa una historia de mafiosos con la particularidad de que es la misma historia de siempre contada desde el habitual punto de vista, de la fascinación al repudio, o sea, como Scorsese en «Uno de los nuestros». No queda más espacio, pero si quedara, tampoco tendríamos mucho más que decir de ella (dicho sea con «el respeto» debido, que esto está lleno de canales).





Premios
2007: Oscar: Nominada a Mejor actriz de reparto (Cate Blanchett)
2007: Globo de Oro: Mejor actriz de reparto (Cate Blanchett)
2007: Premios BAFTA: Nominada a Mejor actriz secundaria (Cate Blanchett)
2007: Festival de Venecia: Premio Especial del Jurado y Mejor actriz (Blanchett)
2007: Festival de Toronto: Mejor actriz (Cate Blanchett)
2007: Asociación de Críticos de Los Angeles: Finalista a Mejor actriz sec. (Blanchett)
2007: Nominada a Critics' Choice Awards: Mejor actriz secundaria (Blanchett)

cineLiberarte: Inch’Allah (2012) Dir.Anaïs Barbeau-Lavalette

En un campo de refugiados palestino en Cisjordania, Chloé, una joven canadiense, acompaña a mujeres embarazas. Su encuentro con personas de ambos lados de los muros y puntos de control, será un punto de partida que cambiara todo lo que creía.







Título original
Inch'Allah
Año
2012
Duración
101 min.
País
 Canadá
Director
Anaïs Barbeau-Lavalette
Guión
Anaïs Barbeau-Lavalette
Música
Lévon Minassian
Fotografía
Philippe Lavalette
Reparto
Evelyne BrochuSabrina OuazaniSivan LevyYousef 'Joe' SweidHammoudeh AlkarmiZorah BenaliCarlo BrandtMarie-Thérèse FortinAhmad MassadYoav Donat
Productora
Coproducción Canadá-Francia; micro_scope / ID Unlimited / July August Productions
Género
Drama | Conflicto árabe-israelí

R.I.P: JESS FRANCO El cineasta, autor de 200 filmes, fallece en Málaga a los 82 años


Jesús Franco no es humano. No puede serlo. O, mejor, no lo es en el sentido en el que estamos ya puestos, insultos (que también los hay). Jess Franc, Daniel White, Bruno Nicolai... Todos ellos es ese señor de ojos saltones que fuma. Una vez contó que llamarse Jesús y apellidarse Franco en un tiempo de comunión diaria era, poco menos, que "una broma pesada". Y así, en la primera de sus metamorfosis, desaparecieron dos simples letras, una del nombre y otra del apellido.
acostumbrados. Fíjense bien. De entrada, no sabemos cómo se llama. Los rastros de su nombre se pierden en una catarata de pseudónimos, heterónimos, descripciones más o menos científicas y,
Los más ingenuos pensarán que sólo la coquetería asiste a esta voluntad de esconderse tras un jardín de nombres que se bifurcan. Los más eruditos encontrarán en esta disolución nominal el auténtico destino del hombre moderno. ¿Acaso tiene sentido reivindicar al autor, al creador, en un tiempo en que todas las historias están ya escritas? ¿No somos acaso, y necesariamente, como predijo el francés Camus, extranjeros de un tiempo, una sociedad y unas reglas que ya no nos pertenecen? Los más conocedores de la política cultural verán en la ocurrencia polisémica (llamémosla así) la mejor manera de pedir cuantas subvenciones sean necesarias para trabajar lo menos posible y, claro está, que no se note. Pero no, Jesús Franco , y esto es lo único cierto, no es un hombre.

¿Cuánto ha dicho?

¿Quieren pruebas? Sigamos. Los 'cineadictos' no se ponen de acuerdo sobre el número de las películas que llegó a firmar en su vida. La cinemateca francesa se atrevió recientemente, el pasado verano, a cifrar su filmografía en 200 trabajos.
Pero ¿cómo poner número a una obra que se dobla, se triplica, se fractura y se recompone según una extraña exigencia, llámese, biológica? Muchos de sus trabajos, de hecho, disponen de tantas versiones como países en los que se estrenaron; hay versiones 'vestidas' y 'desnudas', con insertos eróticos o pornográficos, de una misma obra; de un sitio a otro el montaje se recombina hasta transformar un melodrama en una película carcelaria ('Los amantes de la Isla del Diablo' se convierte en 'Barrio de mujeres'); las escenas de una película se cuelan en otra; los argumentos se repiten como los 'standards' de jazz caracolean en los dedos de un saxofonista. ¿No son acaso 'Gritos en la noche' (1961), 'El secreto del doctot Orloff' (1964), 'Jack el destripador' (1976) y 'El hundimiento de la casa Usher' (1983) variaciones abisales del mismo enigma? De otro modo, la historia entera del cine y cada género que la habita ha pasado por él, por Jesús Franco. ¿ Es eso posible en un solo hombre?
Hagamos un poco de historia. Jesús Franco nació en Madrid en 1936. Dato cierto. Iba para músico. Su gusto para los 'montunos' (las réplicas con la trompeta) está más que acreditado ("No es que fuera un virtuoso, pero tenía gracejo", confiesa). Hasta que un día un amigo de su padre le empujó hacia el cine de forma definitiva. "Ten cuidado con tu hijo", le dijo después de verle con volantes en una orquesta tropical, "que va por ahí haciendo el maricón". El padre, severo, le puso las maletas en la puerta y él, desinhibido, emigró a París. Allí vio cine, más cine, todo el cine. Volvió a Madrid, ayudó a Bardem en 'Cómicos' (1954), estudió en la mítica Escuela de Cine, conoció a Orson Welles, trabajó con el mayor genio que ha dado en cine en 'Campanadas a medianoche...' El resto es la imposible historia de ¿un hombre?
Cuando Jesús quiso dedicarse al cine, sus contemporáneos andaban dando vueltas a cómo acabar, y para siempre, con un arte caduco. ¿Alguno no lo estaba ya entonces? Él nació para el cine a la vez que Godard y sus gentes le apretaban las tuercas a eso que, de forma genérica, vino a llamarse academicismo, clasicismo o algo peor. Hasta entonces, el cine, en su ingenuidad, había sido un instrumento para entretener los tiempos de reposo. Como los viejos cuentos de la tribu, el cinematógrafo de los Lumière modelaba el imaginario colectivo con sus lecciones morales, sus relatos míticos, sus mentiras necesarias. Deconstruir, reformular, abrir las tripas a la bestia era la misión de 'la nueva ola'.
Franco no. Su trabajo parte del hecho cierto de que contar nuevas historias es inútil. Todas han sido ya relatadas. Para él, los géneros, esas estructuras ya formadas por las que discurre el cuento cinematográfico, deben ser transparentes. Al fin y al cabo, es el cine de género el que nos convierte en espectadores de cine y no otra cosa. Para Jesús, el cine es el magma en el que nacen todas las emociones. No se trata, como harán sus colegas de generación, de desmontar la máquina hasta destruirla. Al contrario, se trata de enseñarla, de hacerla patente, de que desde el cine se vea el propio cine. ¿Qué es el cine? Responde Jesús Franco : «El cine es una expresión pseudoartística comercial cuyo principal, sino único, objetivo es entretener al personal. El cine no es un panfleto ni un discurso, es , fundamentalmente, un espectáculo. Olvidarse de eso es olvidarse de la necesidad de hacer cine».

Cinefagia

¿Cine de serie B acaso? No sólo. Sí es cierto que, como el cine de serie B, el suyo nace del impulso cinéfago de las salas de exhibición de barrio. Sesiones dobles destinadas a ser consumidas con hambre de nuevas, puras y simples emociones. Se acude al cine no sólo para ver historias sino para presenciar historias de cine; esas historias que sólo en el cine pueden ser vistas. En las películas de Jesús Franco se ve el cine en su radical y originaria pulsión. En consecuencia, él no es autor, todos los autores que en el cine han existido pasan por él. Él es el cine.
Fritz Lang quedó cautivado tras ver 'Necronomicon' (1967). "Se me acercó un viejecito, me saludó y me dio una tarjeta", recuerda. Acababan de proyectar la película en el festival de Berlín. "Cuando llegué al hotel, la leí. Fritz Lang quería hablar conmigo. Estuvimos hablando horas". El director de 'Metrópolis', el director de 'M', el director de 'Perversidad', el director que aceptó rodar con Godard 'El desprecio', el director de directores quiso examinar a Jesús Franco. Probablemente dudaba de que fuera un hombre. Bien cierto.
En 2009, la Academia del cine español le brinda a Jesús Franco su Goya de honor. Justo es. Se trata de una forma educada de entregar al cine entero su particular Goya (con honor o deshonor, qué más da). Imaginen un universo poblado de seres que no conozcan la tentación de la individualidad, que nada sepan de cosas tales como el narcisismo, la fama, el hambre de trascendencia... Cada individuo sería la comunidad entera. Y al revés: todos, en su conjunto, serían de forma necesaria cada uno de los individuos por separado. No son hombres. Son otra cosa. Ahora, imaginen el cine como universo. Y ahora vean el trabajo de Jesús Franco . El cine entero es Jesús Franco . Y al revés. 'Voilà'. No es, con permiso de Lina Romay, un ser humano. Es Jesús Franco.

cineLiberarte//: Branded (The Mad Cow) 2012 Dir:Jamie Bradshaw, Aleksandr Dulerayn

Branded nos introduce en un mundo donde las corporaciones, activando un código genético en el ser humano han desencadenado una conspiración mundial para poder controlar sus mentes, manteniéndolos así en un estado de dependencia y pasividad ante todo lo que les rodea. Misha, cansado de todo este control se propone desvelar la conspiración que existe, lo que no sabe es que desencadenará una batalla con las fuerzas que realmente controlan el mundo. 

"Branded" había llamado la atención desde que se puso en circulación su tráiler con el nombre provisional de "The Mad Cow", una producción ruso-estadounidense cuyo argumento giraría en torno a cómo las grandes empresas utilizan la publicidad para 'obligarnos' subliminalmente a consumir sus productos.

TRAILER:

cineLiberArte//: La Ola//die welle (2008) Dir:Dennis Gansel

En Alemania, durante la semana de proyectos, al profesor de instituto Rainer Wenger (Jürgen Vogel) se le ocurre la idea de un experimento que explique a sus alumnos cómo es el funcionamiento de los gobiernos totalitarios. Comienza así un experimento que, en apenas unos días, lo que comienza con una serie de ideas inocuas como la disciplina y el sentimiento de comunidad se va convirtiendo en un movimiento real: la ola, de consecuencias que comenzarán a descontrolarse.




El experimento sociológico que el profesor Rainer practica con sus alumnos sobre la autocracia va a tener unas consecuencias terroríficas e inesperadas. Y es que pronto el experimento deja de ser un juego. Es cierto que se podía haber ahondado más en las causas que llevan a los alumnos a comportarse de esa forma, también es cierto que el cambio radical que se produce en la forma de actuar de éstos, en menos de una semana, resta verosimilitud a la cinta. Sin embargo no debemos olvidar que estamos ante una película, y que tan descabellado como lo que se narra en la cinta fue, por ejemplo, el auge del Nazismo.

Pero lo que la película intenta transmitir, y lo consigue, es la facilidad con que puede germinar el totalitarismo en una sociedad que, por sus circunstancias, es carne de cañón para el resurgir de dicho fenómeno. Para los alemanes de los años 30 los problemas eran el desempleo, la inflación y sus consecuencias.

Los jóvenes de la película en cambio tienen una vida ejemplar. O eso es lo que parece. Pero escarbando un poco vemos que se sienten solos, incomprendidos, sin motivación, sin ideales por los que luchar, con una familia que no les presta atención, rodeados de gente egoísta como ellos. Serán carne de cañón para la ola.

No es descabellado pensar que podríamos estar avanzando sin darnos cuenta a una sociedad autocrática. Desde luego, no sería cosa de una semana. El recorte de nuestros derechos y libertades se produciría gradualmente. Pero posiblemente, como ocurre en la película, cuando nos quisieramos dar cuenta sería demasiado tarde. La Ola se nos habría ido de las manos.
¿Es posible una dictadura en un país civilizado y moderno? Si miramos tres decadas atras países democráticos como Chile o Argentina estaban sumidos en una. 

TRAILER: La Ola


cineLiberarte//: Sanctum-2011- (el santuario) Dir:Alister Grierson

Sanctum es una película de aventura estrenada en el 2011, es dirigida por por Alister Grierson y el productor ejecutivo James Cameron.

Sinopsis

Un grupo de expertos Alister Grierson e adentra en la última zona inexplorada de la Tierra. Llegan a una cueva subterránea que nadie ha pisado antes que ellos. La emoción de la aventura les impide darse cuenta de que, a lo lejos, en el cielo, se ha desatado una terrible tormenta que ha complicado la situación del equipo de aventureros y su evacuación. Pronto, la cueva en la que se encuentran queda completamente bloqueada y pondrán a prueba la capacidad de sus habilidades de auto-rescate como submarinistas. Todos tendrán que ayudarse para escapar, pero el egoísmo de algunos integrantes y las diferencias personales provocan enfrentamientos.



Enlace alternativo para ver EL SANTUARIO online sin cortes (StreamCloud)




Reparto

Richard Roxburgh como Frank McGuire
Ioan Gruffudd como Carl Hurley
Rhys Wakefield como Joshua "Josh" McGuire
Alice Parkinson como Victoria "Vic" Elaine
Daniel Wyllie como George
Christopher Baker como J.D.
Nicole Downs como Liz
Allison Cratchley como Judes
Cramer Caín como Luko
Andrew Hansen como Dex
John Garvin como Jim sargento

Recepción de la crítica

La película recibió críticas mixtas. Rotten Tomatoes informó que el 64% de los 155 críticos calificaron la película de forma positiva con una puntuación media de 6.5/10. Iindica que "Sanctum está bellamente fotografiado, y hace un mejor uso de la tecnología 3-D que la mayoría de películas de su tipo". Tiene una calificación de Metacritic de 62 sobre 100. Los usuarios de IMDb lo calificó 5.7/10. En el resto del mundo, donde se ha producido la mayor parte de la recaudación, las críticas y comentarios fueron muy positivos. En Australia, Jim Schembri le dio 3 1/2 estrellas de 5, mientras que el Reino Unido, Daily Express le dio 3.5 de 5.



cineLiberarte//: "El molino y la cruz (AKA El molino del tiempo)" 2011/Dir:Lech Majewski

La película:Propuesta que abraza lo absurdo y lo metafísico, y que se inspira en la pintura "Cristo cargando la cruz" del flamenco Pieter Brueghel el Viejo. Los cineastas escogieron doce personajes de la obra y combinaron sus historias con la creación de la tela. Majewski pintó los decorados y se utilizó lo último en técnicas digitales para incorporar a los actores al mundo de Brueghel. Rutger Hauer, Michael York, Charlotte Rampling y Joanna Litwin encabezan su reparto. La película también se exhibió en Sundance.



TÍTULO ORIGINALMlyn I Krzyz (The Mill and the Cross)
AÑO2011
DURACIÓN
92 min.
PAÍS
DIRECTORLech Majewski
GUIÓNMichael Francis Gibson, Lech Majewski
MÚSICALech Majewski, Józef Skrzek
FOTOGRAFÍALech Majewski, Adam Sikora
REPARTORutger HauerCharlotte RamplingMichael YorkJoanna LitwinDorota LisBartosz CapowiczMateusz MachnikMarian MakulaSylwia SzczerbaWojciech MierkulowRuta KubasJan WartakSebastian Cichonski
PRODUCTORACoproducción Suecia-Polonia; Silesia Film
WEB OFICIALhttp://www.themillandthecross.com/
PREMIOS2011: Festival de Sevilla: Premio Especial del Jurado
GÉNERODrama | HistóricoCine épico
“El molino y la cruz” es un film complejo y enroscado, como la telaraña que el propio Brueghel (Rutger Hauer) usa como analogía para empezar a explicar su obra “El camino del calvario”. Se trata de una película que ofrece un despliegue visual alucinante y varias capas de lectura, a la vez que exige un espectador concentrado, paciente y dispuesto a la contemplación estética y a la reflexión metafísica, antropológica y filosófica. Parece exigir demasiado, pero esto le asegura cero imparcialidad: habrá quienes la abandonen a los pocos minutos y habrá otros para quienes la recompensa resulte sumamente gratificante.

Por supuesto, también estamos los que intentamos ofrecer una opinión algo más “objetiva”. En este sentido, puedo asegurar que esta cinta polaca no es apta para todo público , no porque sea mala (todo lo contrario), si no que seria mas, para un público particular al que pueda interesar este tipo de cine. Cine de autor, que me trae a la mente “El árbol de la vida” de Terrence Malick o “Melancolía” de Lars vonTrier, no porque haya similitudes estéticas o de contenido entre las tres, sino porque el “destinatario” de su enunciación me resulta parecido. El disfrute y la contemplación estética junto con las reflexiones metafísicas, antropológicas y filosóficas diferencian absolutamente a estas tres películas del resto de las producidas (y promocionadas) en estos últimos dos años.

Volviendo a “El molino y la cruz” se puede decir que, si bien no está construida a partir de un relato convencional, las pocas secuencias “narrativas” (para diferenciarlas de otro tipo de secuencias más “descriptivas”) son impactantes y crudas, lo cual es casi obvio teniendo en cuenta que se trata de una especie de revival bíblico del viacrucis, la crucifixión y la resurrección de Jesús. Lo interesante es que, detrás de las secuencias explícitas (que en sí mismas se encuentran en clave), hay una sinnúmero de símbolos, figuras, asociaciones y remisiones que llevan connotaciones de las más variadas. El juego metatextual entre lo que se narra, lo que se pinta y lo que se filma es de un nivel difícil de alcanzar fuera de la mente de su director. El pintor explica su obra y el director interpreta esa explicación, ambientándola en la ocupación española de Flanders a mediados del siglo XVI.