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noticiarte//: La ONU presentó el primer Atlas del medio ambiente y Argentina sale mal parada


La ONU presentó  en Panamá el primer Atlas latinoamericano sobre medio ambiente y la Argentina sale mal parada. Las malas noticias vienen de la mano de la falta de políticas que ayuden a la preservación del ecosistema, en especial de los glaciares, tal como anticipó Clarín ayer
A través de más de 200 imágenes, en su mayoría tomadas por satélite, el "Atlas de un ambiente en transformación", presentado hoy por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), ilustra los cambios ambientales que está registrando América Latina y el Caribe, además de analizar casos particulares mostrando la evolución de una misma área en distintas fechas. Cuatro de esos casos tienen como protagonista a la Argentina.
"La degradación de tierras y la deforestación avanzan en un país en el que más del 80% de las actividades productivas son agrícolas, ganaderas y forestales. En la actualidad, más de 60 millones de hectáreas están sujetas a procesos de erosión de suelos que van de moderados a graves", comienza diciendo el Atlas sobre la Argentina.
La escasez de bosques es otro de los problemas que resalta el Atlas en su resumen sobre el país: "La cobertura boscosa era apenas del 10,3% del total del territorio nacional en 2006, lo cual estaría acercando el país a formar parte del listado de naciones con cobertura forestal reducida, según la definición de FAO".
Glaciar Upsala
"El cambio climático está impactando con fuerza a los glaciares del Campo de Hielo Patagónico Sur", explica el PNUMA en este trabajo sobre uno de los mayores glaciares.
Las imágenes satelitales presentadas en el Atlas permiten observar un "severo retroceso" de este campo de hielo. "El Upsala, segundo glaciar más largo de Sudamérica (870 km² de extensión y 60 km de longitud), ha perdido el 3,7% de su superficie en sólo 19 años. Los brazos de este glaciar (ver las áreas violetas en la foto de 2005) se están debilitando y el frente se está retrayendo considerablemente producto del derretimiento (señalado en colores más verdes y azules en la imagen)".
"Una parte de la pérdida de espesor de los glaciares se debe a la propia dinámica del hielo y a la variabilidad del clima, pero los aumentos de temperatura y algunas anomalías pluviométricas ocasionadas por el calentamiento global profundizan su derretimiento", explica el Atlas.
"El debilitamiento de los glaciares genera impactos negativos, como la pérdida de biodiversidad y de masa forestal en los ecosistemas que dependen de ellos, además de inundaciones y sequías", subraya.
Salta
Esta provincia es otro de los casos de estudio. En el Atlas se destacan los dos tipos de bosques que tiene Salta: "la Selva Tucumano-Boliviana (o Yungas) y el Parque Chaqueño (o Chaco Seco), que representan más del 50 por ciento de la superficie boscosa del país".
"El avance de la frontera agrícola es una de las principales causas de la deforestación en Argentina; en 2006, de acuerdo a la Secretaría de Política Ambiental de Salta, la deforestación en los departamentos de Anta, San Martín y Orán representó el 80 por ciento de la pérdida de bosques en la provincia", afirma.
"Entre 1998 y 2002 la provincia perdió 194.389 ha de bosques, que implica una tasa de deforestación anual de 0,69 por ciento y, según los últimos datos de la Unidad de Manejo del Sistema de Evaluación Forestal de la Nación, el proceso se agravó entre 2002 y 2006, con una tasa de deforestación anual de 1,54 por ciento", agrega.
Aimogasta
Esta localidad es la cuna del olivo en la provincia de La Rioja y una de las zonas que preocupan al PNUMA. "Aimogasta es un centro olivícola, comercial y turístico. En la región, la expansión de la frontera agrícola ha generado serios procesos de degradación de los recursos naturales. La principal consecuencia radica en la escasa disponibilidad del agua de riego y en el aprovechamiento inadecuado del recurso, provocando graves efectos de erosión hídrica, eólica, salinización y pérdida de biodiversidad", dice el Atlas. Hay que sumarle que "el incremento reciente de la exploración y/o explotación minera propone una nueva amenaza a los recursos naturales y la competencia por el recurso agua".
Pico Truncado
El Atlas repasa la historia de la ciudad santacruceña, vinculada al descubrimiento, auge y caída de la industria petrolera. "Recientemente, con el alza de los precios del crudo, algunas compañías han regresado y traído consigo una fuerte migración de obreros de otras regiones, creando tensiones con los obreros locales desempleados.
En las imágenes satelitales que muestra el Atlas, "se observan los campos petrolíferos, donde las grandes bombas extraen el gas y el petróleo a través de perforaciones, ya existentes en 1975 y en mayor cantidad para 2010. En la imagen de 2010 (ver fotos), se observa también el crecimiento de la ciudad".
Silvia Giada fue oficial del PNUMA encargada de la presentación del Atlas. "Muchas publicaciones similares hablan y muestran textos o gráficos que son difíciles de entender porque no muestran los cambios de los cuales se está hablando", lo que sí ocurre con el uso de las imágenes por satélite en esta publicación, indicó.
No obstante, señaló que el documento es solo una muestra de lo que ocurre en la región en materia ambiental, porque hay otras temáticas que ocurren comúnmente, como la deforestación, el crecimiento humano y de los glaciares, pero cuyos efectos sólo son presentados en algunos países.
Otros hallazgos importantes que se muestran son los cambios profundos que se registran en la agricultura, el incremento en la explotación minera, en el uso del agua dulce y la degradación de los ecosistemas costeros.
Con este material se busca generar una reflexión sobre las acciones futuras y las políticas públicas necesarias para hacer realidad un desarrollo más sostenible para la región.
El libro se estructura en tres partes: las dos primeras recogen información regional, mientras que la tercera detalla problemas ambientales de importancia en cada país y analiza 65 casos nacionales específicos.
Las más de 200 imágenes, mapas y gráficos recopilados permiten apreciar la urbanización acelerada y sin la planificación adecuada.
De igual forma, el cambio de uso del suelo, la pérdida de biodiversidad y la degradación de las áreas costeras, son otros de los problemas ambientales que evidencia el Atlas, que se puede consultar en Internet y tiene un vínculo con Google Earth.


LIBERARTE//: Pachamama

Creencia religiosa usada en pueblos autóctonos andinos Pachamama o más usualmente pacha (del aymara y quechua pacha: tierra y, por posterior extensión bastante moderna "mundo", "cosmos"; mama: madre -es decir "Madre Tierra" ) es la gran deidad, entre los pueblos indígenas de los Andes Centrales de América del Sur.
La divinidad Pachamama representa a la Tierra, pero no solo el suelo o la tierra geológica, así como tampoco solo la naturaleza; es todo ello en su conjunto. No está localizada en un lugar específico, pero se concentra en ciertos lugares como manantiales, vertientes, o apacheta. Pero es una deidad inmediata y cotidiana, que actúa directamente y por presencia y con la cual se dialoga permanentemente, ya sea pidiéndosele sustento o disculpándose por alguna falta cometida en contra de la tierra y todo lo que nos provee.
No es una divinidad creadora sino protectora y proveedora; cobija a los hombres, posibilita la vida y favorece la fecundidad y la fertilidad. A cambio de esta ayuda y protección, el pastor de la Puna Meridional está obligado a ofrendar a la Pacha parte de lo que recibe, no sólo en los momentos y sitios predeterminados para el ritual sino, particularmente, en todos los acontecimientos culturalmente significativos, configurándose así una suerte de reciprocidad". Sin embargo se la considera asimismo con una faz negativa: la Pachamama tiene hambre frecuente y si no se la nutre con las ofrendas o si casualmente se la ofende, ella provoca enfermedades.

Historia de su culto

Los quechuas, los aymaras y otras etnias agricultoras de la región andina, realizaban ofrendas en su honor, sacrificando camélidos para derramar su sangre. Entre otros objetos se ofrecían hojas de coca, conchas marinas mullu y sobre todo el feto de la llama, según una creencia para fertilizar la tierra sin que faltara jamás la cosecha, este tipo de ofertorio suele llamarse en los Andes centromeridionales "corpachada".
La Pachamama, más las deidades Mallku y Amaru, conforman la trilogía de la percepción aimara sociedad - naturaleza;[2] y sus cultos son las formas más antigua de celebración que los aimaras aún realizan en la actualidad. Con la invasión de los españoles y la persecución de las religiones nativas (llamada en esa época "extirpación de idolatrías), la deidad Pachamama producto del sincretismo, comenzó también a ser muchas veces invocada a través de la Virgen María.
Actualmente se mantiene y conserva el sistema de creencias y rituales relacionados con la Pachamama, practicada principalmente por las comunidades quechuas y aimaras, y otros grupos étnicos que han sufrido la influencia quechua-aymara, en las áreas andinas de Ecuador, Perú y Bolivia, pero también en el norte de Chile y noroeste de Argentina. A través de los migrantes, se ha hecho conocida en otros lugares, y se ha expandido a numerosas ciudades y grandes metrópolis modernas como Buenos Aires, por este motivo se puede ver ocasionalmente en tal ciudad (especialmente en los 1990s y a inicios del presente siglo) a gente que, por ejemplo, vuelca un poco del vino o la cerveza que está por beber diciendo: "antes para la pacha".

Ritual

El ritual central a la Pachamama es la challa o pago (tributo). Se la realiza el primer día del mes de agosto, durante todo el mes, y en muchos lugares también el primer viernes de cada mes. Las ceremonias estaban a cargo de personas ancianas o de mayor autoridad moral dentro de cada comunidad. En el caso del pueblo aimara esta persona recibe el nombre de 'yatiri'. También se realizan ceremonias a la Pachamama en ocasiones especiales, como al partir de viaje o al pasar por una apacheta. Según Mario Rabey y Rodolfo Merlino, antropólogos argentinos que han estudiado la cultura andina desde la décadas de 1970 a la de 1990, "el ritual más importante es el "challaco". Challaco es una deformación de los vocablos quechua 'ch'allay' y 'ch'allakuy', que se refieren a la acción de rociar insistentemente (Lira 1941: 160 y 161[1] ); en el lenguaje corriente de los campesinos del sur de los Andes Centrales, la palabra 'challar' se usa como sinónimo de 'dar de comer y beber a la tierra'. El challaco, tal como se practica en la zona estudiada (Merlino y Rabey 1983: 153-155[3] ), abarca una compleja serie de pasos rituales que comienzan en las viviendas familiares la noche de la víspera, durante la cual se cocina una comida especial, la tijtincha, y que culminan en un ojo de agua o la toma de una acequia donde se realiza el ritual principal a la Pachamama, con una serie de ofrendas que incluyen comida, bebida, hojas de coca y cigarros" (Rabey y Merlino 1988[4] ).
La religión centrada en la Pachamama se practica en la actualidad en forma paralela al cristianismo, al punto tal que muchas familias son simultáneamente cristianas y pachamamistas. En Perú la Pachamama es identificada con la Virgen de la Candelaria.