CINE//LiberArte: Los amos de Brooklyn (2010) Antoine Fuqua


SINOPSIS:Un veterano policía llamado Eddie Dugan (Richard Gere) se encuentra en la última etapa de su carrera, muy quemado por los años de servicio y a una semana vista de comenzar su jubilación y retirarse a pescar a una cabaña en Connecticut. Por otro lado, el oficial de estupefacientes Sal Procida (Ethan Hawke) tiene claro que no hay ninguna línea que no cruzara para proporcionar a su mujer y sus siete hijos una vida estable y en paz. La tercera parte en discordia es Clarence “Tango” Butler (Don Cheadle), un policía que siempre se ha rodeado de hombres leales y que tiene una “relación especial” con Caz (Wesley Snipes), uno de los narcotraficantes más infames de Brooklyn que en esos momentos se encuentra en prisión 





TÍTULO ORIGINALBrooklyn's Finest
AÑO
2009
DURACIÓN
132 min.
PAÍS

DIRECTORAntoine Fuqua
GUIÓNMichael C. Martin
MÚSICAMarcelo Zarvos
FOTOGRAFÍAPatrick Murguia
REPARTORichard GereDon CheadleEthan HawkeWesley SnipesJesse WilliamsLili TaylorEllen BarkinWill PattonBrian F. O'ByrneVincent D'OnofrioJoseph AdamsWade Allain-MarcusJas AndersonNicoye BanksShaun B'LaurentJames Thomas BlighDiana BolognaLogan Marshall-Green
PRODUCTORABrooklyn's Finest Productions / Millennium Films / Thunder Road Productions
WEB OFICIALhttp://www.brooklynsfinestthemovie.com/
GÉNEROThriller. Drama | Crimen

CINE//LiberArte: El gato desaparece (2011) Carlos Sorin


SINOPSISLuis acaba de volver a casa después de pasar un tiempo en un neuropsiquiátrico, y Beatriz, su mujer, teme que sufra una recaída. La desaparición del gato de la casa y ciertos comportamientos de Luis hacen que Beatriz comience a sospechar cada vez más de su conducta. 


Un nuevo y novedoso producto para la filmografía de Carlos Sorín. Novedoso porque esta vez el director hecha mano mayormente a actores profesionales, reduciendo a breves grageas las otrora clásicas y protagónicas apariciones de actores aficionados. Por otra parte, Sorín aborda el suspenso y el thriller, dejando al humor como una presencia mas sutil. Ya desde el título percibimos el tono irónico que nos introduce al mismo tiempo en una historia de intriga psicológica (o quizás sea mejor decir psiquiátrica). Muy sólido y contenido Luis Luque, muy correcta Beatriz Spelzini (y promisorio debut del gato Donatello). La película es interesante y crea buenos y tensos climas, reteniéndonos en la butaca con la expectativa de un final que no decepciona para nada. No es un thriller vulgar y básico al estilo de Hollywood y por eso mismo no atraerá multitudes, pero será muy llevadero para los seguidores de Sorín y los amantes del buen cine.


TÍTULO ORIGINAL

El gato desaparece
AÑO
2011
DURACIÓN
86 min.  
PAÍS
DIRECTORCarlos Sorin
GUIÓNCarlos Sorin
MÚSICANicolás Sorin
FOTOGRAFÍAJulián Apezteguia
REPARTOBeatriz SpelziniLuis LuqueNorma ArgentinaMaría Abadi
PRODUCTORAGuacamole Films / Patagonik Film Group
GÉNEROIntriga. Thriller. Drama | Thriller psicológico

CINE//LiberArte:Trust ((2010-David Schwimmer))


Una joven adolescente comienza a chatear con un nuevo amigo desconocido. La vida familiar la hace sentirse cada vez menos comprendida y se refugiará en cederle toda su confianza a un extraño. Alguien que ha medida que se gane su cariño irá allanando su camino destapando sus continuas mentiras, hasta conseguir su propósito. Esta joven ha dado de lleno con un auténtico depredador sexual y, acabará siendo una pesadilla tanto para ella como para su familia. 
Que internet está infestado de pedófilos, eso lo sabemos todos. Que no todos tienen pinta de depravados, también. Pero cuando el "depredador sexual", como se le describe en la sinopsis, es amable, cálido y simpático,... entonces ya no sabès a qué atenerte.

Hay quien divide el mundo en buenas y malas personas. Yo creo otra cosa: están las malas personas,... y las personas que no van con la verdad por delante. En otras palabras, a veces me ha perturbado más alguien que cae bien a todo el mundo, que una de esas personas que parecen que te van a morder si te le acercas demasiado a el, de lo bordes que son.

El caso es que este tema lo tomamos hasta con humor. En el colegio, estaba el típico profesor, ese veterano que se acercaba demasiado a las chicas cuando hablaba con ellas, pero era bien simpático. Y, es más, resultaba de lo más inofensivo. Y aún así, ahí estaban siempre los murmullos soeces sobre sus -supuestas- preferencias, así como las risas de las chicas cuando éste se acercaba a hablar con ellas. Por otro lado, siempre escuchamos a un compañero o conocido que declara abiertamente que sus preferencias sexuales se aproximan a las chicas que aún no han llegado a la mayoría de edad...

Y es que, tal y como manifiesta un personaje, nos escandalizamos y horrorizamos ante una violación cuando se ha empleado la fuerza bruta y ha pillado a la víctima en plena calle. Pero cuando la agresión se ha producido en la intimidad de una habitación, sin forcejeo, pero no por ello sin presión,... digamos que la conciencia del que recibe la noticia... se relaja. El impacto es menor, y se le da menos importancia.

Personalmente, lo más violento no es el suceso central de esta historia, sino lo que subyace... y es, vuelvo a decirlo, la incertidumbre que genera una realidad que nos cuesta asumir: no conocemos a aquellos en quienes confiamos, y más vale que te lo pienses dos veces antes de poner la mano en el fuego por alguien. También están los cómplices silenciosos (esposas que callan, vecinos que conocen, pero hacen como que no han visto nada), por temor, por indiferencia, o porque les resulta más fácil hacer como que no saben nada.
Y no sólo es eso. Aquí se nos muestra de forma inteligente la pérdida de la confianza de la víctima en aquellas personas que han estado siempre a su lado. Porque ellos se dan cuenta de que no la conocen, y ella siente que invanden su intimidad sin miramientos al descubrirlo, y que cuestionan su juicio.
La historia es bien creíble y no se cae en el melodrama barato. Me chirría un poco la postura relajada de la madre, y su explosión tardía... pero por lo demás, bastante bien. Incluso las escenas "tensas" están bien rodadas; David Schwimmer se deja de sutilezas, pero no por ello cae en el maniqueísmo ni en los efectismos para "golpear" al espectador, tan de moda en los últimos años.

Un muy buen final que da pie a la reflexión, en lugar de tener el objetivo de que gastemos cleenex y nos olvidemos de lo visto a la salida del cine con un helado de chocolate.

Incluso es un buen remedio para ahorrarte la charla con tu hija, o para dar crédito y apoyo a tus palabras sobre los riesgos de la red, y de la ingenuidad pubescente.

TÍTULO ORIGINALTrust
AÑO
2010Ver trailer externo
DURACIÓN
106 min.  Trailers/Vídeos
PAÍS
  Sección visual
DIRECTORDavid Schwimmer
GUIÓNAndy Bellin, Robert Festinger
MÚSICANathan Larson
FOTOGRAFÍAAndrzej Sekula
REPARTOClive OwenCatherine KeenerJason ClarkeLiana LiberatoViola DavisBrandon MolaleNoah Emmerich
PRODUCTORADark Harbor Stories / Millennium Films
GÉNERODrama | Adolescencia


CINE//LiberArte:'El caso Farewell': una de espías de la Guerra Fría







  • Los directores Emir Kusturica y Guillaume Canet protagonizan la cinta
  • Narra uno de los casos de espionaje más importantes del S.XX




MIRÀ LA PELICULA acà: ((no megavideo))
de la web: ver: El Caso Farrewell en Peliculasonlineflv
SINOPSISMoscú, a principios de los 80, en plena Guerra Fría. Defraudado por el régimen comunista, el coronel del KGB Serguei Grigoriev se propone derrocarlo. Con este fin se pone en contacto con Pierre Froment, un joven ingeniero francés destacado en Moscú. Las informaciones altamente confidenciales que éste le suministra no tardan en despertar el interés de los servicios secretos occidentales. La información le llega al propio Mitterrand, quien decide alertar al presidente Reagan sobre la existencia de una gigantesca red de espionaje gracias a la cual los soviéticos conocen hasta el más mínimo detalle de las investigaciones científicas, industriales y militares de los países occidentales. Los dos presidentes deciden entonces aprovechar la delicada información que reciben de esa misteriosa fuente moscovita que los franceses han dado en llamar "Farewell". Pierre Froment se verá entonces implicado en uno de los asuntos de espionaje más espectaculares del siglo XX, un asunto que sobrepasa su capacidad y que pone en juego su vida y la de toda su familia. 


Basada en una historia real de espionaje en la Guerra Fría que no es muy conocida pero que contribuyó a la caída definitiva del régimen soviético.

La película, dirigida por Christian Carion (Feliz Navidad, 2005), cuenta con el aliciente de ver juntos como protagonistas a otros dos grandes directores europeos, el serbio Emir Kusturica (dos veces ganador de la Palma de Oro de Cannes porPapá está en viaje de negocios (1985) y Underground(1995)) y el galo Guillaume Canet (No se lo digas a nadie, 2007, Pequeñas mentiras sin importancia, 2010). El reparto también incluye a un Willem Dafoecon un pequeño papel como jefe de la CIA.
La cinta francesa arranca en 1981, cuando el coronel de la KGB Grigoriev (Emil Kusturica), desencantado con el régimen de Brezhnev, se pone en contacto con un joven ingeniero francés en Moscú, Pierre Froment (Guillaume Canet), a quien le hace llegar documentos secretos. Esta información que contiene detalles sobre la red de espionaje que la Unión Soviética tiene desplegada en los países occidentales, cambiará el rumbo de la historia y se convertirá en el caso de espionaje más importante de la Guerra Fría.

Golpe mortal a la URSS

El que Ronald Reagan -interpretado en la película por Fred Ward- llegó a definir como "uno de los casos de espionaje más importantes del siglo XX", fue uno de los tres acontecimientos que dieron el "golpe mortal" al bloque soviético, según los especialistas en la Guerra Fría y tal como cuenta el director de la película, junto a la elección del Papa polaco Juan Pablo II en 1978 y la Guerra de Afganistán: "El 'Affaire Farawell' privó a Rusia de su última arma: el acopio de información de inteligencia, socavando definitivamente el sistema", cuenta Carion.
El desbaratar las redes de espionaje de la KGB en Occidente y la famosa amenaza lanzada por el presidente estadounidense del proyecto de la Guerra de las Galaxias acabó dando la puntada para la agonía de la URSS.
El cineasta francés da así la relevancia que merece la historia de Vladimir Vetrov, el nombre auténtico del coronel de la KGB que filtró la información, que marcó el devenir de las relaciones entre Francia y Estados Unidos, con dos recién nombrados presidentes, y que ayudó a disipar la falta de confianza que Reagan tenía en François Miterrand, un socialista que había puesto a varios comunistas en su Gobierno, interpretado por Philippe Magnan.
Precisamente el poder filmar a dos presidentes fue una de las cosas del proyecto que atrajo a Corian, que instó el cambio del guión de Eric Raynaud para darle una mayor dimensión política, ya que el cine francés, como ocurre con el español, no suele abordar figuras políticas auténticas con la libertad que lo hace el norteamericano. No obstante, el enfoque dado a Reagan -obsesionado en sus ratos libres con el visionado del western de John FordEl hombre que mató a Liberty Valance (1962), recordando sus tiempos de actor secundario hasta punto de que resulta casi ridículo- no ha gustado demasiado a la crítica norteamericana y, de hecho, a Carion le costó convencer a Ward de que hiciera el papel.

El espía del día a día

El cineasta francés orquesta muy bien la trama y ayuda a desmitificar la vida del espía, mostrando, con la ayuda inestimable de sus colegas convertidos en actores, el lado humano de Grigoriev y, sobre todo, de Froment, un ingeniero francés que trabaja para Thomson en Moscú que se ve convertido en espía de la noche a la mañana y tiene que mentir a su mujer.
Resultan divertidos sus métodos burdos de intercambiar información trascendental para la humanidad retratados por Carion -inolvidable el momento en que los documentos clasificados salen volando por la ventanilla del coche-, que contribuyen a humanizar a los protagonistas.
A esto también ayuda el hacer del coronel ruso un enamorado de la poesía de Léo Ferré o el que, a cambio de la información que suministra, en lugar de caer en la trampa capitalista de reclamar dinero, pida a Froment un "Walkman Johnny" ('Sony) y cassettes de "Keen" (Queen) para su hijo Igor -la escena de este, con los cascos puestos, cantando "We will rock you" a lo Freddy Mercury en medio del bosque es toda una premonición del destino de la URSS-. De hecho, Grigoriev sigue siendo un amante de los ideales comunistas, pero es consciente de que el sistema de Brezhnev no es lo que quiere para su hijo, su leit motiv para traicionar al régimen.

Un fiel retrato de Moscú sin Moscú

Uno de los mayores logros de El caso Farewell es su dirección artística y su fotografía, su recreación fidedigna del Moscú retro de la Guerra Fría. Y esto es aún de mayor valor si tenemos en cuenta que la película no tiene un solo plano rodado en Moscú, sino que se hicieron en Ucrania y Finlandia.
También destacan las actuaciones de Kusturica y Canet, el segundo más habituado que el primero a la actuación aunque ambos han ido compaginando el trabajo delante y detrás de la cámara, pese a la dificultad de los idiomas -la película está rodada en francés, inglés y ruso-. Aunque los méritos pueden ser en gran parte de Carion, que en su faceta de director de actores-directores consigue que no se noten las asperezas que Canet confiesa que hubo entre ambos protagonistas al principio.
Pese a que en la recta final la película flaquea y se acerca más a los thriller convencionales, en su mayor parte tiene un ritmo fluido y es un modo interesante de acercarse a una importante, y desconocida para el gran público, parte clave de la historia de la Guerra Fría.

TÍTULO ORIGINALL'affaire Farewell
AÑO
2009
DURACIÓN
112 min.  
PAÍS
  
DIRECTORChristian Carion
GUIÓNEric Raynaud
MÚSICAClint Mansell
FOTOGRAFÍAWalther van den Ende
REPARTOEmir KusturicaGuillaume CanetIngeborga DapkunaiteDavid SoulDina KorzunPhilippe MagnanNiels ArestrupYevgeni KharlanovChristian SandströmWillem DafoeAleksey GorbunovMats LångbackaAlexandra Maria LaraLauriane RiquetTimothé RiquetFred Ward
PRODUCTORAFrance 2 (FR2) / Le Bureau / Nord-Ouest Productions
WEB OFICIALhttp://www.laffairefarewell-lefilm.com
GÉNEROThriller | Espionaje







CINE//LiberArte: Leaves Of Grass (2009)


SINOPSISNarra la historia de dos hermanos gemelos, uno un profesor de universidad y el otro un cultivador de marihuana, que unen sus fuerzas para acabar con el jefe de los camellos.


 
Sin duda lo más destacable de esta cinta es el inimitable Edward Norton, que aquí demuestra por qué es uno de los mejores actores de su generación. Sin ir mucho mas allá, la historia es bastante anecdótica: Los gemelos que nada tienen que ver el uno con el otro, y que se meten en problemas bastante surrealistas, originados cómo no, por la oveja negra de ambos y unas plantas que cultiva. El reparto lo completan una Susan Sarandon que aparece en contadas ocasiones, un Richard Dreyfuss que ha cogido cariño a este tipo de roles, y una Keri Russel atractiva como siempre, que le da al film el toque romántico.

La dirección de Tim Blake Nelson nunca acaba de decantarse por la comedia o el drama, y eso se va apreciando según acontecen hechos en la trama. Destaca la peculiaridad y los polos opuestos de los roles que interpreta Norton, que como siempre, merecen nuestra ovación.

No se trata de una película a diferenciar por lo redonda precisamente. Tiene bastantes desniveles narrativos de hecho, y particularmente las escenas con Keri Russell, y su personaje, me parecen algo metidas con calzador para darle ese punto a la historia. Sin embargo la cinta se deja ver, sustentada en todo momento por el gran Norton. Algunas escenas destacables como el reencuentro con el desquiciado ortodoncista o la pelea que tiene Norton con su gemelo cuando pierde los nervios.

Mas allá de esto nos encontramos con una cinta entretenida y diferente, donde su mayor aliciente es ver cómo se desenvuelve su protagonista en dos actuaciones tan marcadamente diferentes.

Entretenida aunque irregular.



TÍTULO ORIGINAL


Leaves of Grass
AÑO
2009
DURACIÓN
105 min.  
PAÍS

DIRECTORTim Blake Nelson
GUIÓNTim Blake Nelson
MÚSICAJeff Danna
FOTOGRAFÍARoberto Schaefer
REPARTOEdward NortonKeri RussellMelanie LynskeySusan SarandonRichard DreyfussTim Blake NelsonRhea PerlmanMaggie SiffTy BurrellJosh PaisRandal Reeder
PRODUCTORAClass 5 Films
GÉNEROThriller. Comedia. Drama | Crimen

documentArte//: Debtocracy (2011). Versión con subtitulos



Tres periodistas han rodado este documental sobre la crisis griega, es casi una versión helena de “Inside Job”. Está subtitulado en inglés y francés, pero sería fantástico que también estuviese en español. El documental es copyleft. ¿Alguien se anima a colaborar para poner los subtítulos?
…Si os coordináis a través de los comentarios, yo me ocupo de localizar a los creadores del documental para que utilicen los subtítulos en su web.
Tres horas después ya está disponible la traducción gracias a los lectores.
En realidad es algo más que un “Inside Job griego“. Si bien queda patente también la forma irregular en que los políticos helenos han gestionado la crisis económica de espaldas al pueblo y a sabiendas del mal que hacían, el documental se centra no sólo en la gestación y gestión de la crisis económica, sino en el mismo sistema de deuda y su funcionamiento. Es además abordado con largueza el concepto de “deuda ilegítima“.
Según se cuenta en el documental, para que la deuda contraída por un Estado pueda considerarse ilegítima tienen que cumplirse tres requisitos:
  1. Que el gobierno del país que recibe los préstamos lo haga sin conocimiento del pueblo.
  2. Que el dinero de los préstamos sea invertido en cosas o actividades que no sean beneficiosas para el pueblo.
  3. Que los prestamistas tengan conocimiento de los dos puntos anteriores.
En relación a las deudas ilegítimas se habla someramente de cómo fueron los mismos EEUU los primeros en hacer valer el concepto de deuda ilegítima en el momento de su independencia, o más tarde para no hacerse cargo de las deudas contraídas por, por ejemplo Cuba en el momento en que esta dejó de ser colonia española para pasar a serlo de EEUU. También de pasada se menciona el caso reciente de la deuda de Irak, que fue declarada ilegítima por el gobierno títere tras la ocupación militar de 2003 en detrimento de los intereses de Francia y Rusia principalmente.
Pero es el ejemplo de Ecuador y de cómo este país gestionó su deuda ilegítima durante el primer mandato de Rafael Correa en el que más se profundiza.
El documental no se limita a exponer el relato de los hechos, sino que al final va más allá y anima a los griegos, y por extensión al mundo entero, al calor de los recientes acontecimientos de Túnez y Egipto, a luchar por su dignidad y soberanía; a rebelarse. Y en esas estamos.
 Documento relacionado: "La auditoría de la deuda externa-Observatorio de la deuda en la globalización"
 Documento relacionado: "Informe final de la auditoría integral de la deuda ecutoriana"

Bar Británico por Enrique Symns ((nota))

En mayo del 2006, cuando los rumores de clausura del Bar Británico se sentían cada vez más fuerte, Enrique Symns, un histórico habitué del lugar, escribió esta memorable nota contando la leyenda de este simbolo cultural porteño. 

Tengo un recuerdo flasheante de mi etapa prehistórica en el bar Británico. Tenía dieciséis años, así que eso fue hace más de cuatro décadas: era diciembre de 1962 y en ese anochecer junto a una pandilla de amigos despedíamos el año embriagándonos con la bebida de moda en aquella época, que era Cinzano con fernet y soda- Estábamos sentados en la mesa de la ventana que da a la esquina de Brasil y Defensa, y nos hacíamos los vivos con la gente que pasaba, jugábamos a quién hacía la broma más pesada. Así pasó, distraído, un grandote y yo le llené de cubitos de hielo uno de los bolsillos del saco. Después de las carcajadas, el grandote volvió y me encajó una trompada tan bien colocada que, como en las películas, me sacó por la ventana del bar. Y ahí me acuerdo de la cara de Manolo, el legendario mozo nocturno del Británico, que me ayudó a levantarme y me dijo:
-Nunca más quiero verte haciendo el tonto.
Es la época prehistórica de mis primeras visitas a ese santuario de borrachos y pistoleros, rockers y taxista, pensadores y fugitivos, ajedrecistas y periodistas, anarcos y desesperados, putas y poetas, tontos y malvados, personas que necesitan, además de su casa, otro living en la calle y desesperados para los que el bar es su único paradero.
El bar Británico es un museo de las aventuras del alma, el último bastión de un tipo de hombre que está por extinguirse. La peste civilizatoria necesita arrasar el pasado, borrar las huellas de una historia que jamás será contada.
Además de una hermana, mi única familia en estos últimos años han sido Manolo, el garzón nocturno, y Carlitos que fue lavacopas durante más de veinte años y justo cuando fue ascendido a mozo, el bar amenaza con ser cerrado para convertirse en un manicomio cibernético de los que hoy abundan.
FANTASMAS ENTRE LAS MESAS
En cada uno de las mesas del bar, tengo una historia para contar.
En la que está al fondo del reservado, junto a la ventana que da a la calle Brasil y con una vista interrumpida por un kiosco de diarios del parque Lezama, vi por última vez en mi vida al Indio Solari.
Fue un amanecer muy triste y discutimos con el Indio mientras Daniel Aráoz era testigo silencioso de la brega. Se terminaba no solamente una amistad bastante entrañable sino también la sociedad combativa entre la revista que yo aún dirigía y la banda que él siguió alimentando con sus geniales canciones durante muchos años.
Recuerdo que cuando el Indio se fue, cerca del mediodía, nos abrazamos con Danielito y nos fuimos a llorar al parque, como presintiendo los tiempos violentos que se aproximaban.
La siguiente mesa, que también enfrenta al parque, fue bautizada como el “rincón del demonio” ya que en ella se instalaban todos lo atardeceres un sujeto perverso que coleccionaba púberes de doce o trece años y los manipulaba con su voz melodiosa y sus gestos hipnóticos, hasta que le pegamos una feroz apretada y nunca más apareció por el barrio.
La mesa central de ese reservado era la preferida de Jorge Pinchevsky, que durante el gobierno de De la Rúa había instalado sus cuarteles de invierno en una casucha de cuidador en las obras que se realizaban en los piletones del Parque Lezama. En esa casucha, Pin tenía nada más que un colchón, un velador, una TV en blanco y negro, y su violín. Pin era una clase inolvidable de gitano y le importaba un biombo las casas y edificios. A esa mesa lo iba a buscar Alejandro Medina para invitarlo a algún concierto o la psicoanalista Lucía Serrano que era su fan, su amante, su amiga y en ocasiones, si él lo necesitaba, hasta su novia.
La mesa predilecta de Alejandro Medina fue siempre la de la esquina, bajo el televisor a colores casi siempre dscompuesto que los dueños del bar instalaron a fines de la década del noventa. Es que ese rincón era el sitio estratégico del Británico. Unos cuantos años antes de Alejandro, se instalaban en esa mesa para hacer sus planes antes de salir a chorear cuatro turbios pistoleros. A los Federicos los fueron matando uno por uno, hasta que el último, un tipo al que le decíamos Queso y Dulce, se retiró del oficio y se hizo taxista. Hace un par de años todavía jugaba al ajedrez en el rincón de los ajedrecistas.
Con la Negra Poly y con Skay nos sentábamos en cualquier parte, íbamos rotando mesa a mesa, esquivándole el bulto a la gilada para sumergirnos en una de esas conversaciones complejas e intraducibles que tanto nos gustaban. Allí la Negra reinaba como una peleadora callejera y cierta noche fatal partió una botella y le tiró un terrible tajo a Osvaldito Gonzales, que en ese entonces era el manager de Los Piojos. Afortunadamente para ambos erró el tajo. Con Ciro, cantante piojero, nos sentábamos en una apretada e incómoda mesa que está del lado de atrás de la puerta principal, también una ventanera, y allí Ciro me contaba sus obsesiones con Hitler y la Segunda Guerra Mundial.
El cliente más antiguo del bar, aún más prehistórico que yo, es seguramente Comeclavos o Puchero, uno de los últimos anarquistas de la vieja camada, aún hoy editor del diario La Protesta, que sale a la calle desde el siglo pasado. Comeclavos o Puchero es quizá la más grande leyenda del barrio. Aunque vive en el Doque, concurre infaltablemente todas las tardes para pasearse como un pájaro nervioso de mesa en mesa espiando conversaciones y partidas de ajedrez.
Cerca de la barra, y junto a una columna, está la mesa más peligrosa del bar. Nadie la menciona ni habla de su fama fatídica pero estadísticamente es la que de más muertos puede dar cuenta. Es la mesa de la muerte. El que se sienta en ella corre grandes riesgos de esfumarse en la nada mucho antes que el resto de la clientela. Las mesas instaladas alrededor del baño de hombres conforman el VIP exculsivo para el club de ajedrecistas integrado por taxistas y profesores, jubilados y empleados de Manliba. Nadie se mete en ese rincón si no forma parte de la secta y si algún novato perdirutado se instala allí se le avisa con sutileza que es hora de partir.
TRES TURNOS DE LA ETERNIDAD Fue Manolo Posse, el mozo nocturno, quien decidió que el Británico sería un bar que se escaparía de las tinieblas del tiempo, para flotar sobre el mar de los acontecimientos como un barco de piratas navegando en la eternidad.
Manolo eligió el turno noche y cuando sus socios bajaban las cortinas y ponían candados, él cortaba los candados, encendía las luces, prendía la máquina de café y nos daba turno a todos los desharrapados de la noche.
El Británico es uno de los bares abiertos las veinticuatro horas de todos los días de todos los años de todas las décadas de la vida. Manolo no lo cierra siquiera las noches eleccionarias y la noche que ganó Menem, además de esa desgracia, toda la clientela, incluido Manolo, aterrizó en la Comisaria 14 por atentar contra la ley electoral que prohíbe el consumo público de bebidas alcohólicas.
Durante muchos años, Manolo fue el Británico. Desde las diez de la noche hasta las seis de la mañana del día siguiente, era el rey de la turba de rockers, villanos y drogones que desfilaban ininterrumpidamente por la noche. Manolo te cobijaba y te reprochaba, te aconsejaba y te convencía. En las noches salvajes de la década de los ochenta y principios de los noventa, flotando en la proa del bar, me enamoré y me desenamoré de docenas de muchachas yendo y viniendo del baño donde nadie iba a mear si no a llenarse las narices con el veneno más exquisito del mundo.
La noche del Británico también fue una puesta en escena increíblemente veraz de los avatares que atravesaba el país. Desde el alfonsinismo, donde se reunían artistas plásticos y actores que realizaban en el parque Lezama los Encuentros en el Parque organizados por Resorte Hornos y la revista Pan Caliente, atravesando el existismo menemista con la proyección a la fama de las bandas de rock y la conversación en mito de tipos como Ciro y el Pelado Cordera, que dejaron de ser clientes del bar, hasta la llegada de la pobreza y los marginales del delaruismo. Después de Chupete, ya no hubo famosos en el bar a excepción quizá de Horacio Gonzales, quien dirige, desde hace un par de años, todos los lunes, una especie de taller de pensamiento.
Cuando Manolo termina su turno, llega José Trillo, que es la pesadilla necesaria del bar, el hombre malo de la película. Trillo representa con tanta eficacia su rol de hombre mediocre y ambicioso que entre las seis de la mañana y las cuatro de la tarde, el bar se transforma en un nido de vecinos y de empleados, policías uniformados que vienen a tomar café con leche y señoras con perros, parejas de ancianos que comen medialunas como si fuera su última cena y sobre todo gringos, turistas daneses, americanos, ingleses, holandeses y alemanes que convierten el tugurio en el mapamundi de la frivolidad. Trillo es uno de esos malditos garzones que si te sentás con un libro y pedís un café, seguro te dice:
-Este no es un bar para estudiar...
El turno de la tarde lo mantuvo durante tres décadas José Mignone, el tercer socio, según los mitos el auténtico dueño de la razón social, un hombre tan o más ambicioso que sus compañeros, pero simpático y bromista. Las tardes de Mignone siempre fueron alegres y bulliciosas mientras va llegando el atardecer con la promesa de otra noche inmortal.
En aquellos tiempos, yo he transcurrido casi una semana entera girando en los tres turnos de la eternidad, entrando y saliendo del bar y de mi vida, haciendo revistas o tranzas, entrevistando ladrones o artistas. En los últimos años, en cambio, desde que regresé de Chile, el Británico fue mi refugio antinuclear contra la feroz despresurización que sufrió el espíritu porteño, esa debacle inexorable de todas las conversaciones que dejaron de hablar para hacer publicidad del silencio. El Británico me permitió sufrir mis penurias con dignidad, sin sentir las consecuencias de ese exilio que uno vive en su propio país.




LA… ¿DESPEDIDA?
Es sábado y el bar está colmado. Hace muchos años que no se lo ve tan bullicioso y vital. En la puerta del bar se juntan firmas para presentar al Gobierno de la Ciudad con el fin de solicitar que el Británico sea convertido en patrimonio histórico de la ciudad.
Es la primer asamblea de clientes que se reúne. Hay de todo. Están los anarcos de La Boca, la barra de borrachos, un par de ajedrecistas, dos o tres periodistas entre los que me cuento. Los discursos son breves y las propuestas variadas.
El bullicio, sin embargo, no consigue eludir la tristeza de fondo en la que todas nuestras almas se sienten naufragadas.
Me lo dice el anarquista Comeclavos, que detesta los mitines y que parte antes de iniciarse la reunión.
-¿Nosotros cuando ganamos algo?
-Nunca– le digo. 
-Por eso... -me dice mientras se aleja– Saludado al bar, salúdalo porque se va y esta vez no vuelve..... 









 

EL FINAL LA LEYENDA DEL BAR BRITANICO LLEGO A SU FIN DE UNA MANERA REALMENTE TRISTE. EL VIERNES 26 DE JUNIO DE 2006, EL HISTORICO BAR FUE DESALOJADO ANTE LA MIRADA DE VECINOS, CLIENTES TRADICIONALES Y SUS DUEÑOS. 
LOS TRES SOCIOS -QUE HABIAN TRANSCURRIDO GRAN PARTE DE SU VIDA AHI DENTRO- ALQUILABAN EL LOCAL DESDE HACIA 50 AÑOS, PERO, CON LA MUERTE DEL DUEÑO DE LA PROPIEDAD COMENZARON LOS PROBLEMAS, DADO QUE EL HEREDERO SE NEGO A LA RENOVAVION DEL CONTRATO. 
NI LAS 25.000 FIRMAS JUNTADAS, NI LAS REUNIONES ENTRE LA DIRECCION DE CULTURA DE LA CIUDAD Y LOS PROPIETARIOS, PUDIERON FRENAR LA EXTINCION DE ESTE INIGUALABLE SIMBOLO PORTEÑO. 
TERMINAMOS ESTE POST CITANDO AL ARTISTA MARIANO SANTAMARIA QUE DEFINIO PERFECTAMENTE LA TRISTEZA QUE GENERO EL CIERRE DEL BAR: "ACABAN DE ARRANCARLE EL CORAZON AL BARRIO, LO MATARON POR LA ESPALDA Y TAMBIEN LE SACARON EL CORAZON DEL ALMA".